Como continuación de mi último post, y a propósito de su contenido, copio y pego "LA CUARTA PÁGINA" de El País de hoy:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/hablan/laicismo/agresivo/elpepuopi/20090602elpepiopi_12/Tes
No hace falta comentario alguno, ni le sobra ni le falta un punto ni "la puñetera coma".
martes, 2 de junio de 2009
lunes, 25 de mayo de 2009
FIESTAS DEL FLORECIMIENTO
Se producen noticias que pasan sorprendentemente desapercibidas para los grandes medios de comunicación pese a ser curiosas, grotescas, polémicas o rocambolescas, quizás por ser consideradas por las redacciones como "poco noticiables" o de coña o porque en el momento que saltan son tapadas por los insultos a la inteligencia de los españoles proferidos, en torno a la reforma de la ley del aborto, por un iluminado Presidente del Gobierno o por una, no menos iluminada, ministra de Igualdad, y no llegan a la gran mayoría de los ciudadanos.
Rivas Vaciamadrid es un municipio de la Comunidad de Madrid, gobernado desde 1991 por IU, de 65.000 habitantes, con una tasa del 22% de población menor de 16 años, - ¡atenta Bibiana que aquí hay clientela!-, la más alta de España, y con una media de edad de su población de 30. Su ayuntamiento es una de las puntas de lanza del "fomento" del laicismo en este país y, así, desde hace más de un año, celebra bautismos laicos, llamados "actos de acogimiento civil" y tiene a disposición de sus vecinos un servicio de información y asesoría de apostasía para aquellos que quieran apostatar.
El alcalde de Rivas Vaciamadrid no tuvo suerte en el momento de hacer unas declaraciones y su difusión no alcanzó el carácter de polémica que merecían, por culpa, se supone, de otras polémicas de mayor calado o de las coces que salen de la campaña electoral de las elecciones europeas.
Manifestó días atrás el citado Sr. Alcalde que su ayuntamiento seguirá apostando por el "establecimiento de valores laicos" y para ello está pensando en poner en marcha, porque así se lo reclaman los vecinos y destinadas a niños y niñas de 8 a 10 años, las "fiestas del florecimiento".
¿Que qué serán las fiestas del florecimiento? Pues las primeras comuniones laicas, ¡¡¡Transííítate intestinalmente, avecita psitaciforme!!!, eufemismo, como a la peña no se le escapará, del célebre neocasticismo liberal y progresista, ¡¡¡cágate, lorito!!!
Dice el Sr. Alcalde que no le gusta llamar a estos actos civiles y laicos, primeras comuniones laicas porque la "derecha" le reprocha que quiere hacer los mismos ritos que la Iglesia católica. ¿Es que a la vista de estos "actos laicos", no es así?
Al Sr. Alcalde le convendría, por un lado, saber que el laicismo "está" en la derecha, en el centro y en la izquierda, y, por otro, recurrir simplemente al DRAE para saber lo qué es el laicismo.
Estos progresistas de pacotilla tan avanzados pretenden hacer del laicismo una religión lo cual es una enorme contradicción y, como diría D. Luis María Ansón en alguno de sus brillantes artículos, un oxímoron.
Es de suponer que a todo "laicista de bien", los actos reseñados le producirán sarpullidos como catedrales.
Rocambolesco...
Rivas Vaciamadrid es un municipio de la Comunidad de Madrid, gobernado desde 1991 por IU, de 65.000 habitantes, con una tasa del 22% de población menor de 16 años, - ¡atenta Bibiana que aquí hay clientela!-, la más alta de España, y con una media de edad de su población de 30. Su ayuntamiento es una de las puntas de lanza del "fomento" del laicismo en este país y, así, desde hace más de un año, celebra bautismos laicos, llamados "actos de acogimiento civil" y tiene a disposición de sus vecinos un servicio de información y asesoría de apostasía para aquellos que quieran apostatar.
El alcalde de Rivas Vaciamadrid no tuvo suerte en el momento de hacer unas declaraciones y su difusión no alcanzó el carácter de polémica que merecían, por culpa, se supone, de otras polémicas de mayor calado o de las coces que salen de la campaña electoral de las elecciones europeas.
Manifestó días atrás el citado Sr. Alcalde que su ayuntamiento seguirá apostando por el "establecimiento de valores laicos" y para ello está pensando en poner en marcha, porque así se lo reclaman los vecinos y destinadas a niños y niñas de 8 a 10 años, las "fiestas del florecimiento".
¿Que qué serán las fiestas del florecimiento? Pues las primeras comuniones laicas, ¡¡¡Transííítate intestinalmente, avecita psitaciforme!!!, eufemismo, como a la peña no se le escapará, del célebre neocasticismo liberal y progresista, ¡¡¡cágate, lorito!!!
Dice el Sr. Alcalde que no le gusta llamar a estos actos civiles y laicos, primeras comuniones laicas porque la "derecha" le reprocha que quiere hacer los mismos ritos que la Iglesia católica. ¿Es que a la vista de estos "actos laicos", no es así?
Al Sr. Alcalde le convendría, por un lado, saber que el laicismo "está" en la derecha, en el centro y en la izquierda, y, por otro, recurrir simplemente al DRAE para saber lo qué es el laicismo.
Estos progresistas de pacotilla tan avanzados pretenden hacer del laicismo una religión lo cual es una enorme contradicción y, como diría D. Luis María Ansón en alguno de sus brillantes artículos, un oxímoron.
Es de suponer que a todo "laicista de bien", los actos reseñados le producirán sarpullidos como catedrales.
Rocambolesco...
sábado, 16 de mayo de 2009
¡¿EXCESO DE INFORMACIÓN?!
Con motivo de que mañana se celebra el día de la comunicación o el día de Internet o no sé qué rollos comunicativos (los celtistas no necesitamos ningún día para celebrar nada, todos los días son los nuestros y todas las mañanas nos levantamos con la Cruz de Santiago grabada sobre nuestro corazón, -toma ya!-, aunque todos los vientos, propios y ajenos, soplen en nuestra contra), el programa de radio "No es un día cualquiera", que emite todos los sábados y domingos Radio 1 de RNE (1), en su tertulia de las 10 de la mañana de los sábados, trató el tema del exceso de información que recibimos. Si es bueno o malo recibir tanta información a través de la prensa escrita, la radio, la televisión e Internet. Participaban en la tertulia, dos periodistas, Daniel Samper y Nieves Concostrina, una psicóloga, Mª Jesús Álava, y un naturalista, Joaquín Araújo, además de la directora del programa, la también periodista Pepa Fernández, todos sobradamente conocidos y contrastados profesionales cada uno en lo suyo. Durante 45 minutos divagaron sobre si es mucha o demasiada la información que recibimos, si nos insisten hasta la saciedad en el morbo de determinados sucesos, si nos "fusilan" con gripes o crisis o si nos cuentan machaconamente la vida (interesantísima por otro lado) de Belén Esteban. Pero ¿cómo se puede dudar entre si es bueno o malo recibir mucha información? Cuánto más informados estemos de todo, mejor que mejor. Ése no es el debate. El debate es si la información que recibimos, mucha o demasiada, es buena o mala.
Ninguno de los participantes en la tertulia habló de la calidad de la información, salvo Daniel Samper, quien al borde de los "pitos" de las 11 de la mañana, -finalización de la tertulia y paso al informativo horario-, resumiendo lo tratado, se "atrevió" a decir que debemos distinguir entre la buena y mala información, pero ya no había tiempo para más.
Ciñémonos a la información que recibimos los españoles a través de los medios de comunicación, también españoles: ¿es buena?, ¿es mala? Evidentemente, no es buena por ser cada día más tendenciosa. ¿Por qué?
De entrada, la objetividad y la independencia de la prensa española (incluyo a todos los medios de comunicación), por mucho que los gurús de la misma se empeñen en decir que "la verdad nos da la independencia", no existe. Depende, la información que nos sirve la prensa, de todo tipo de intereses, propios y ajenos.
Los periódicos nacionales, -los de Madrid-, las cadenas de radio y las cadenas de televisión son creadores de opinión a nivel nacional, e Internet, de momento, nos la complementa. La educación, formación y nivel intelectual que tenemos los españoles, el sabio y tan democráticamente cacareado pueblo español, es ínfimo, por muy políticamente incorrecto que se considere, con lo cual, lo que nos cuenten unos y otros, -generalizando y siendo consciente de que no se debe de generalizar pero no queda más remedio-, constituye nuestra opinión propia. ¿Cuántas veces hemos comentado dando veracidad al asunto objeto de comentario ..."es que esto lo dice hoy tal o cual periódico", "es que esto otro lo dijeron en tal emisora o en tal telediario"? Los españoles no tenemos criterio porque somos incultos, hablamos por boca de los que consideramos que "saben", hacemos propia la opinión ajena y nos creemos lo que nos interesa que nos cuenten: leemos tal periódico porque nos gusta leer como le da cera a tal o cual partido o personaje político, escuchamos tal emisora por el mismo motivo y vemos tal cadena de televisión por lo mismo. En "sensu" contrario, no leemos tal periódico porque no nos gusta lo que escriben sus periodistas, no escuchamos tal emisora por el mismo motivo y no vemos tal cadena de televisión por lo mismo. Esta incultura acomodaticia y manifiesta del pueblo español es conocida de sobra, quizás de forma inconsciente o por la costumbre, por los medios, que elogian al lector, oyente o televidente y, lógicamente, lo manipulan y "malinforman". Hasta aquí el primer "por qué".
Todos los periódicos nacionales, cadenas de radio y televisión están integrados en grandes grupos de comunicación cuyos accionariados cubren de forma más o menos directa, todo, o casi, el tejido industrial y de servicios español y están comprometidos, de una manera u otra, con el mundo de la política, la banca y la Iglesia Católica. Intereses de todo tipo ejercen una presión a la que los medios ceden. Si unimos esto a lo dicho en el párrafo anterior, tenemos la ensalada casi aliñada.
¿Y la prensa "de provincias"? En España, pese al desprecio que desde "Madrid" se les hace, hay dignísimos periódicos regionales, provinciales y locales (no es el caso del decano de la prensa nacional, en el que prácticamente aprendí a leer) que están igualmente mediatizados y condicionados que la prensa nacional. Unos, porque pertenecen a grupos de comunicación y les condicionan su política informativa desde las "redacciones centrales" y además sufren la presión de los poderes locales, y otros, porque estos poderes locales tienen una gran influencia sobre los periódicos a través, por ejemplo, de la publicidad y subvenciones que los gobiernos autonómicos conceden a los medios para que "adecenten sus fachadas" (es otro vulgar ejemplo). En cualquier caso, la pauta informativa la marca la prensa nacional.
Y nos queda la pimienta para rematar el aliño: la publicidad. La tan bendita y maldita (según nos dé el aire) publi. ¿Cómo da un periódico la noticia de que un niño se murió intoxicado por un yogur, por ejemplo, que salió de fábrica en malas condiciones, si la marca del yogur es uno de sus principales anunciantes? ¿Cómo da un periódico la noticia de que el vino produce cáncer si uno de sus accionistas importantes es igualmente un importante bodeguero español que, además, se anuncia en dicho periódico? Pues darán la noticia, si no queda más remedio, "ocultándola" o manipulándola. Que a nadie le quepa la menor duda.
¿Quiere decir lo expuesto que no tenemos que comprar ni leer un periódico, ni escuchar la radio, ni ver la televisión? No. Hay que leer, escuchar y ver, pero procurando leer bien, escuchar bien y ver bien, tratando de que lo que leamos, escuchemos y veamos no cree nuestra opinión sino que la apoye y saquemos nuestra propia conclusión de la información o informaciones recibidas. Debemos saber distinguir entre una noticia, la información que ésta genera y el tratamiento que el medio da a la misma.
Resumiendo, bienvenida sea la información y cuanta más, mejor (aquí vale eso de que "lo que abunda no daña"), pero que sea buena, veraz, objetiva e independiente (algo que hoy se me antoja del todo imposible).
(1) "No es un día cualquiera", lo repito por activa y por pasiva, es un magacín de fin de semana, que emite RNE los sábados y domingos, de 8, 30 a 13 horas, para mí el mejor magacín de la radio española (aunque, como diría la Rubia, le hace falta un pequeño "tuneo"), diario o de fin de semana, que dirige y presenta Pepa Fernández, la mejor entrevistadora, en radio, de España.
En este programa, por muy increíble que parezca, no se habla ni de política ni del corazón (del cotilleo quiero decir).
Ninguno de los participantes en la tertulia habló de la calidad de la información, salvo Daniel Samper, quien al borde de los "pitos" de las 11 de la mañana, -finalización de la tertulia y paso al informativo horario-, resumiendo lo tratado, se "atrevió" a decir que debemos distinguir entre la buena y mala información, pero ya no había tiempo para más.
Ciñémonos a la información que recibimos los españoles a través de los medios de comunicación, también españoles: ¿es buena?, ¿es mala? Evidentemente, no es buena por ser cada día más tendenciosa. ¿Por qué?
De entrada, la objetividad y la independencia de la prensa española (incluyo a todos los medios de comunicación), por mucho que los gurús de la misma se empeñen en decir que "la verdad nos da la independencia", no existe. Depende, la información que nos sirve la prensa, de todo tipo de intereses, propios y ajenos.
Los periódicos nacionales, -los de Madrid-, las cadenas de radio y las cadenas de televisión son creadores de opinión a nivel nacional, e Internet, de momento, nos la complementa. La educación, formación y nivel intelectual que tenemos los españoles, el sabio y tan democráticamente cacareado pueblo español, es ínfimo, por muy políticamente incorrecto que se considere, con lo cual, lo que nos cuenten unos y otros, -generalizando y siendo consciente de que no se debe de generalizar pero no queda más remedio-, constituye nuestra opinión propia. ¿Cuántas veces hemos comentado dando veracidad al asunto objeto de comentario ..."es que esto lo dice hoy tal o cual periódico", "es que esto otro lo dijeron en tal emisora o en tal telediario"? Los españoles no tenemos criterio porque somos incultos, hablamos por boca de los que consideramos que "saben", hacemos propia la opinión ajena y nos creemos lo que nos interesa que nos cuenten: leemos tal periódico porque nos gusta leer como le da cera a tal o cual partido o personaje político, escuchamos tal emisora por el mismo motivo y vemos tal cadena de televisión por lo mismo. En "sensu" contrario, no leemos tal periódico porque no nos gusta lo que escriben sus periodistas, no escuchamos tal emisora por el mismo motivo y no vemos tal cadena de televisión por lo mismo. Esta incultura acomodaticia y manifiesta del pueblo español es conocida de sobra, quizás de forma inconsciente o por la costumbre, por los medios, que elogian al lector, oyente o televidente y, lógicamente, lo manipulan y "malinforman". Hasta aquí el primer "por qué".
Todos los periódicos nacionales, cadenas de radio y televisión están integrados en grandes grupos de comunicación cuyos accionariados cubren de forma más o menos directa, todo, o casi, el tejido industrial y de servicios español y están comprometidos, de una manera u otra, con el mundo de la política, la banca y la Iglesia Católica. Intereses de todo tipo ejercen una presión a la que los medios ceden. Si unimos esto a lo dicho en el párrafo anterior, tenemos la ensalada casi aliñada.
¿Y la prensa "de provincias"? En España, pese al desprecio que desde "Madrid" se les hace, hay dignísimos periódicos regionales, provinciales y locales (no es el caso del decano de la prensa nacional, en el que prácticamente aprendí a leer) que están igualmente mediatizados y condicionados que la prensa nacional. Unos, porque pertenecen a grupos de comunicación y les condicionan su política informativa desde las "redacciones centrales" y además sufren la presión de los poderes locales, y otros, porque estos poderes locales tienen una gran influencia sobre los periódicos a través, por ejemplo, de la publicidad y subvenciones que los gobiernos autonómicos conceden a los medios para que "adecenten sus fachadas" (es otro vulgar ejemplo). En cualquier caso, la pauta informativa la marca la prensa nacional.
Y nos queda la pimienta para rematar el aliño: la publicidad. La tan bendita y maldita (según nos dé el aire) publi. ¿Cómo da un periódico la noticia de que un niño se murió intoxicado por un yogur, por ejemplo, que salió de fábrica en malas condiciones, si la marca del yogur es uno de sus principales anunciantes? ¿Cómo da un periódico la noticia de que el vino produce cáncer si uno de sus accionistas importantes es igualmente un importante bodeguero español que, además, se anuncia en dicho periódico? Pues darán la noticia, si no queda más remedio, "ocultándola" o manipulándola. Que a nadie le quepa la menor duda.
¿Quiere decir lo expuesto que no tenemos que comprar ni leer un periódico, ni escuchar la radio, ni ver la televisión? No. Hay que leer, escuchar y ver, pero procurando leer bien, escuchar bien y ver bien, tratando de que lo que leamos, escuchemos y veamos no cree nuestra opinión sino que la apoye y saquemos nuestra propia conclusión de la información o informaciones recibidas. Debemos saber distinguir entre una noticia, la información que ésta genera y el tratamiento que el medio da a la misma.
Resumiendo, bienvenida sea la información y cuanta más, mejor (aquí vale eso de que "lo que abunda no daña"), pero que sea buena, veraz, objetiva e independiente (algo que hoy se me antoja del todo imposible).
(1) "No es un día cualquiera", lo repito por activa y por pasiva, es un magacín de fin de semana, que emite RNE los sábados y domingos, de 8, 30 a 13 horas, para mí el mejor magacín de la radio española (aunque, como diría la Rubia, le hace falta un pequeño "tuneo"), diario o de fin de semana, que dirige y presenta Pepa Fernández, la mejor entrevistadora, en radio, de España.
En este programa, por muy increíble que parezca, no se habla ni de política ni del corazón (del cotilleo quiero decir).
jueves, 14 de mayo de 2009
EL BARCELONA DIGNIFICA LA COPA
Así titulaba esta mañana, a primera hora, ABC.es la crónica de la final de la Copa del Rey jugada en la noche de ayer. Yo añado...y dignifica el fútbol.
Soy celtista y sólo celtista, es decir, ahora que estamos en el primer piso del infierno y a punto de subir al segundo donde, al parecer, el fuego es más potente y las llamas más altas y, además, no hay bares ni puticlús, todos los equipos de Primera División me la refanfinflan, o sea, no soy partidario de ningún equipo, sólo del que juegue mejor porque a mí me gusta el fútbol. En esta vida, todos y para todo, nos movemos por simpatías y en esto del fútbol hay equipos con los que, por diferentes razones, simpatizamos más o menos. Reconozco que ninguno de los dos equipos finalistas de la Copa cuentan con mis simpatías, más bien todo lo contrario, sin embargo, este año soy culé. ¿Que juego a ganador?, es posible, pero la razón verdadera es que juega al fútbol como los ángeles y, repito, a mí me gusta el fútbol. Además, el que juega bien suele ganar y merecerlo.
Nunca entendí como el Athletic pudo llegar a la final y mucho menos la expectación ganadora despertada en Bilbao en los días previos al día de autos. Entiendo la ilusión de creer en la posibilidad de ganar al Barcelona pero no la probabilidad de hacerlo. ¿Es que nadie sabía que se iban a medir al, hoy, mejor equipo del mundo? ¿Es que nadie de Bilbao vió jugar al Barça, por ejemplo, contra el Arsenal en Barcelona o contra el Madrid, bueno contra el Madridito, en el Bernabéu? Pero vamos a ver, ¿quién o qué es el Athletic de Bilbao? Pues un equipito de leñadores, -dicho esto sin ánimo peyorativo ya que me refiero a su fuerza y poderío físico-, con nula, nu-la, calidad técnica, que desarrolla un fútbol arcaico y trasnochado y que sin embargo es jaleado incondicionalmente por todos sus seguidores. En esto no hay la menor duda que tienen la mejor afición de España. Pero ¿a esta afición le gusta el fútbol o sólo que su equipo gane por lo civil o por lo criminal? Pero si siguen practicando el fútbol de "... a mí el pelotón, que los arrollo!", que decía creo que Belauste y el fútbol del "patapún parriba" que predicaba Clemente. Correr, correr y correr, balones a la olla y que Llorente remate. Eso, bilbaínos queridos, es cualquier cosa menos fútbol. Estoy seguro, y perdón por el prejuicio, que si Iniesta se llamara Iniestabeitia, hubiera nacido en Lequeitio y fuera jugador del Athletic, sería el último suplente de la plantilla porque San Mamés lo consideraría más una bailarina de ballet que un futbolista.
Es un equipo que en las dos temporadas anteriores no sólo tonteó, sino que se acostó e "hizo de matrimonio", con una moza fea, sucia, maloliente y sin depilar y que se llama Segunda División, sin tomar ningún tipo de precauciones ni el día después. Bueno, el año pasado, en la penúltima jornada, tiró de profiláctico y se salvó. Esta temporada creo que algún polvito también echó con la peluda moza (me refiero con esta grosera y gráfica expresión a que alguna jornada estuvo en puestos de descenso) y hasta la jornada pasada no eludió matemáticamente el descenso.
Con estos antecedentes, y dados los años luz de diferencia que hay entre los dos equipos, ¿qué esperaban los bilbaínos? Si alguien no vió el partido y sí la entrega de la Copa, a la vista de los llantos de los jugadores vascos y de sus aficionados, hubiera pensado que al Athletic le robaron el partido en el último suspiro con gol de Llorente en propia puerta y, además, en orsay. ¿Pensarían, jugadores y forofos, que como al Barça se le apareció la Virgen de Montserrat en Londres, a ellos se les iba a aparecer la Virgen de Begoña en Valencia? Por favor. La Virgen de Montserrat, dada la calidad de su Barcelona, seguro que está deseando que Guardiola la convoque y saltar al campo para dar el último pase y la Virgen de Begoña, que algo de fútbol sabrá, digo yo, dada la mala calaña de su equipo, estará cabreada y cuando le pidan ayuda, mirará para otro lado diciendo aquello de que me llamo Pili y soy de Oviedo. Lógico. Milagritos, los justos y en Lourdes.
Decía anoche Goicoechea, el que fuera defensa central del Athletic, aquél maradonicida y magnífico leñador y leñero, que su equipo había tenido un mal día. ¿Cómo se puede ser tan ciego y tan de Bilbao? ¿A quién quería engañar?
Si por esas casualidades de la vida, que de todo hay, hubiera ganado el Athletic, ni la Copa del Rey, ya de por sí devaluada, ni el fútbol español, ahora que es campeón de Europa, hubieran caído más bajo.
Del Barcelona no hay nada que decir. E como o porco, aprovéitase todo, desde o fuciño hasta o rabiño. Bueno, sí, dos cosas. Una, en el partido de ayer el portero del Barcelona no sacó de puerta ni despejó con el pie un sólo balón largo, como se dice ahora, nunca rifó el balón, siempre lo jugó a un compañero, y dos, el campeón jugó con cuatro jugadores no habituales o suplentes, no estaban Valdés, ni Abidal, ni Iniesta, ni Henry...
¿Qué decir de los pitos y abucheos al himno y al Rey? Pues que vergonzoso y vergonzante. No más. Prefiero irme a ver como se fuma un puro Morante, entre toro y toro.
Soy celtista y sólo celtista, es decir, ahora que estamos en el primer piso del infierno y a punto de subir al segundo donde, al parecer, el fuego es más potente y las llamas más altas y, además, no hay bares ni puticlús, todos los equipos de Primera División me la refanfinflan, o sea, no soy partidario de ningún equipo, sólo del que juegue mejor porque a mí me gusta el fútbol. En esta vida, todos y para todo, nos movemos por simpatías y en esto del fútbol hay equipos con los que, por diferentes razones, simpatizamos más o menos. Reconozco que ninguno de los dos equipos finalistas de la Copa cuentan con mis simpatías, más bien todo lo contrario, sin embargo, este año soy culé. ¿Que juego a ganador?, es posible, pero la razón verdadera es que juega al fútbol como los ángeles y, repito, a mí me gusta el fútbol. Además, el que juega bien suele ganar y merecerlo.
Nunca entendí como el Athletic pudo llegar a la final y mucho menos la expectación ganadora despertada en Bilbao en los días previos al día de autos. Entiendo la ilusión de creer en la posibilidad de ganar al Barcelona pero no la probabilidad de hacerlo. ¿Es que nadie sabía que se iban a medir al, hoy, mejor equipo del mundo? ¿Es que nadie de Bilbao vió jugar al Barça, por ejemplo, contra el Arsenal en Barcelona o contra el Madrid, bueno contra el Madridito, en el Bernabéu? Pero vamos a ver, ¿quién o qué es el Athletic de Bilbao? Pues un equipito de leñadores, -dicho esto sin ánimo peyorativo ya que me refiero a su fuerza y poderío físico-, con nula, nu-la, calidad técnica, que desarrolla un fútbol arcaico y trasnochado y que sin embargo es jaleado incondicionalmente por todos sus seguidores. En esto no hay la menor duda que tienen la mejor afición de España. Pero ¿a esta afición le gusta el fútbol o sólo que su equipo gane por lo civil o por lo criminal? Pero si siguen practicando el fútbol de "... a mí el pelotón, que los arrollo!", que decía creo que Belauste y el fútbol del "patapún parriba" que predicaba Clemente. Correr, correr y correr, balones a la olla y que Llorente remate. Eso, bilbaínos queridos, es cualquier cosa menos fútbol. Estoy seguro, y perdón por el prejuicio, que si Iniesta se llamara Iniestabeitia, hubiera nacido en Lequeitio y fuera jugador del Athletic, sería el último suplente de la plantilla porque San Mamés lo consideraría más una bailarina de ballet que un futbolista.
Es un equipo que en las dos temporadas anteriores no sólo tonteó, sino que se acostó e "hizo de matrimonio", con una moza fea, sucia, maloliente y sin depilar y que se llama Segunda División, sin tomar ningún tipo de precauciones ni el día después. Bueno, el año pasado, en la penúltima jornada, tiró de profiláctico y se salvó. Esta temporada creo que algún polvito también echó con la peluda moza (me refiero con esta grosera y gráfica expresión a que alguna jornada estuvo en puestos de descenso) y hasta la jornada pasada no eludió matemáticamente el descenso.
Con estos antecedentes, y dados los años luz de diferencia que hay entre los dos equipos, ¿qué esperaban los bilbaínos? Si alguien no vió el partido y sí la entrega de la Copa, a la vista de los llantos de los jugadores vascos y de sus aficionados, hubiera pensado que al Athletic le robaron el partido en el último suspiro con gol de Llorente en propia puerta y, además, en orsay. ¿Pensarían, jugadores y forofos, que como al Barça se le apareció la Virgen de Montserrat en Londres, a ellos se les iba a aparecer la Virgen de Begoña en Valencia? Por favor. La Virgen de Montserrat, dada la calidad de su Barcelona, seguro que está deseando que Guardiola la convoque y saltar al campo para dar el último pase y la Virgen de Begoña, que algo de fútbol sabrá, digo yo, dada la mala calaña de su equipo, estará cabreada y cuando le pidan ayuda, mirará para otro lado diciendo aquello de que me llamo Pili y soy de Oviedo. Lógico. Milagritos, los justos y en Lourdes.
Decía anoche Goicoechea, el que fuera defensa central del Athletic, aquél maradonicida y magnífico leñador y leñero, que su equipo había tenido un mal día. ¿Cómo se puede ser tan ciego y tan de Bilbao? ¿A quién quería engañar?
Si por esas casualidades de la vida, que de todo hay, hubiera ganado el Athletic, ni la Copa del Rey, ya de por sí devaluada, ni el fútbol español, ahora que es campeón de Europa, hubieran caído más bajo.
Del Barcelona no hay nada que decir. E como o porco, aprovéitase todo, desde o fuciño hasta o rabiño. Bueno, sí, dos cosas. Una, en el partido de ayer el portero del Barcelona no sacó de puerta ni despejó con el pie un sólo balón largo, como se dice ahora, nunca rifó el balón, siempre lo jugó a un compañero, y dos, el campeón jugó con cuatro jugadores no habituales o suplentes, no estaban Valdés, ni Abidal, ni Iniesta, ni Henry...
¿Qué decir de los pitos y abucheos al himno y al Rey? Pues que vergonzoso y vergonzante. No más. Prefiero irme a ver como se fuma un puro Morante, entre toro y toro.
lunes, 11 de mayo de 2009
EL MARGEN DE LA LEY
El pasado miércoles día 5 de mayo, el día después de la investidura del nuevo Presidente del Gobierno del País Vasco, respondí a un correo electrónico recibido de un buen amigo vasco, residente en Madrid desde hace veinte años, y una vez tratado el asunto que nos ocupaba, en una post data, le decía que lo imaginaba contento por la salida de los nacionalistas del Gobierno y que todos los vascos de bien y el resto de los españolitos, igualmente de bien, nos deberíamos dar la enhorabuena, pero que yo no me fiaba de Zapatero y sus muchachos en relación con las actuales negativas a negociar con los hijos de puta. Terminé diciéndole que ojalá yo me equivoque.
Ayer domingo día 10 de mayo, el diario El Mundo abría el periódico con una declaración, para mí inquietante, del nuevo Presidente de la Audiencia Nacional, a cuatro columnas y un considerable alarde tipográfico y decía textualmente: 'En la ley hay margen para aplicar beneficios a etarras'. Esta declaración era extraída de una entrevista en exclusiva que se publicaba en las páginas 4 y 5 del periódico. Además, uno de los dos editoriales estaba dedicado a comentar la citada entrevista. Inquieto, leí con atención la entrevista primero y luego el editorial, coincidiendo con el editorialista en la impresión de sensatez dejada por el nuevo Presidente de la Audiencia Nacional a lo largo de la entrevista hasta su final, donde suelta la frasecita de marras. Es posible que el comentario sea "técnico", pero de esta clase de tecnicismos estamos muchos hasta las mismísimas orejas. ¿Es un aviso a navegantes?
En la página siguiente a la de la entrevista, el periódico publica otra declaración, esta vez del nuevo consejero de Interior del Gobierno vasco, quien nada más prometer su cargo y en el discurso de traspaso de poderes, dirigiéndose al Presidente del PSE, afirmó: "Combatiré a ETA con la ley". Y yo me pregunto: ¿con qué ley?, ¿con la que tiene "margen"? Y yo me respondo: Evidentemente.
Es indudable que mi desconfianza aumentó. Repito lo mismo con lo que terminé el correo electrónico enviado a mi amigo vasco: ojalá yo esté equivocado.
Ayer domingo día 10 de mayo, el diario El Mundo abría el periódico con una declaración, para mí inquietante, del nuevo Presidente de la Audiencia Nacional, a cuatro columnas y un considerable alarde tipográfico y decía textualmente: 'En la ley hay margen para aplicar beneficios a etarras'. Esta declaración era extraída de una entrevista en exclusiva que se publicaba en las páginas 4 y 5 del periódico. Además, uno de los dos editoriales estaba dedicado a comentar la citada entrevista. Inquieto, leí con atención la entrevista primero y luego el editorial, coincidiendo con el editorialista en la impresión de sensatez dejada por el nuevo Presidente de la Audiencia Nacional a lo largo de la entrevista hasta su final, donde suelta la frasecita de marras. Es posible que el comentario sea "técnico", pero de esta clase de tecnicismos estamos muchos hasta las mismísimas orejas. ¿Es un aviso a navegantes?
En la página siguiente a la de la entrevista, el periódico publica otra declaración, esta vez del nuevo consejero de Interior del Gobierno vasco, quien nada más prometer su cargo y en el discurso de traspaso de poderes, dirigiéndose al Presidente del PSE, afirmó: "Combatiré a ETA con la ley". Y yo me pregunto: ¿con qué ley?, ¿con la que tiene "margen"? Y yo me respondo: Evidentemente.
Es indudable que mi desconfianza aumentó. Repito lo mismo con lo que terminé el correo electrónico enviado a mi amigo vasco: ojalá yo esté equivocado.
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